Aun mis ojos se hinchan de tanta lágrima,
las derramo día tras día.

pero soy yo la que nota la falta de sus caricias,
y cada año que llega, ese día mis ojos son manantiales,
no cesan de producir y producir lágrimas.
No se como parar
la inundación,
baja desde mis ojos pasa por mi rostro,
y desemboca en mi regazo.

Allí forma una escultura, es mi pequeña hija,
parece que quiere decir algo,
¡no se que es!
tan vez diga mamá no llores tanto.
Se que estas bien mi amor, pero yo no,
cada vez que miro tu foto,
hecho de menos tocar tu rostro.
pero noté el frío cristal en el que te encuentras detrás.

Solo es un retrato, una fotografía,
una imagen tuya y mía.
Pero tu no estas, y eso duele, duele en el alma,
año tras año, cuando mis ojos están cansados de llorar,
me digo a mi misma, que ha de terminar,.

Se que no quieres verme así,
pero te amo tanto mi niña,
que no puede decir que sí.
Quiero sufrir esta condena,
quiero recordarte hasta mi muerte,
pero se que hasta entonces,
tu velas por mi...
Y yo seré... ¡Tu mamá valiente!.
Autora Solitaria

Dedicado a la memoria de
mi hija Mónica